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  • Le jeune Victor Serge
  • Le jeune Victor Serge

    Rébellion et anarchie 1890-1919

  • Claudio Albertani

  • Traduit de l’espagnol par Christian Dubucq

  • 336 pages

  • À paraitre le 10 février 2026

  • Format 14 x 20 cm

  • ISBN : 978-2-924834-95-4

  • Prix : 37.95 $

  • --- Format e-pub ---

  • ISBN : 978-2-924834-96-1

  • Prix : 24.99 $

Le jeune Victor Serge

Rébellion et anarchie 1890-1919

Victor Kibaltchitch alias Victor Serge, écrivain d’origine russe d’expression française et militant révolutionnaire, est né en 1890 à Bruxelles. Mort à Mexico en 1947, il a connu pas moins de cinq exils et au moins autant de prisons. Anarchiste à Paris dans les années 1910, révolutionnaire à Moscou dans les années 1920, déporté dans l’Oural pour son opposition à Staline dans les années 1930, il est une figure majeure, mais oubliée du XXe siècle.

Le premier tome de cette biographie retrace les débuts de l’écrivain, grande figure de la gauche révolutionnaire. Cette étude foisonnante s’attarde surtout sur ses années de formation politique, alors que le jeune anarchiste illégaliste coanimait le journal l’anarchie avec sa compagne, Rirette Maîtrejean. Une plongée dans le monde des marges politiques bruxelloises et parisiennes, puis dans les tréfonds des prisons françaises à la suite d’une condamnation pour ses liens avec la Bande à Bonnot. Au terme de cinq années de détention (1912-1917), le destin du révolutionnaire nous entraîne dans la Barcelone ouvrière et insurgée où il rédige des articles pour le journal ­Tierra y Libertad et adopte définitivement le pseudonyme de Victor Serge. Une biographie passionnante pour une vie impétueuse.

Claudio Albertani est né à Milan en 1952. Militant libertaire et journaliste, il est aussi professeur d’histoire contemporaine à l’Université autonome de la Ville de Mexico (UACM). Il réside au Mexique depuis 1979.

En Europe, cet ouvrage paraît aux éditions Libertalia.

Recensions et articles de presse

Par Iñaki Urdanibia, 3 décembre 2025

Sur Kaosenlared.

Hay vidas cuyo desarrollo puede considerarse objeto de una historia, que en sus peripecias puede dar la impresión de que se está ante una imaginativa ficción; recurriendo a una intempestiva cita: hay vidas que pesan menos que una pluma mientras que otras pesan más que una montaña. La vida Victor Serge, su verdadero nombre era Victor-Napoleón Lvóvich Kibáltchich, Bruselas, 30 diciembre, 1890 – México, 17 noviembre 1947) pertenece con todo merecimiento a este tipo de existencias. Toda su vida discurrió au milieu de la mêlèe, ya que acudía al corazón de las luchas por la libertad y la justicia no como espectador sino con absoluta entrega, aun a riesgo de su vida.

Ahora Pepitas de calabaza en colaboración con Fal (Fundación de Estudios Libertarios de Anselmo Lorenzo), publican una obra, que no tiene desperdicio, de Claudio Albertani (Milán, 1952): «Rebelión y anarquía. El joven Victor Serge (1890-1919)». El seguimiento del personaje, que devendría una de las grandes figuras de la lucha revolucionaria, es tan detallado que podría decirse que el autor pisa los talones al presentado, sirviéndose para ello en los propios textos de Serge, tanto libros como artículos en diferentes revistas, consulta de archivos varios, además de las conversaciones son su hijo, Vlady, y con otras personas que se codearon con el sujeto. El trabajo es de hondura ya que seguir las muchas vidas -título de unos del los capítulos de la obra- exige muchas pesquisas si en cuenta se tiene la movilidad de Serge, los seudónimos (Le Rétif, Yor, Ralph, Victor Serge, L.R., o V.S. Le Rétif) con los que firmaba sus intervenciones en revistas libertarias de diferentes geografías (Le Communiste, Le Révolté, Bulletin de l´Internationale Anarchiste, Le libertaire, Les Temps Nouveaux, la Ére Nouvelle, Les Réfractaires, l¨anarchie, Tierra y Libertad…y otras Mêlèes).

Víctor Serge militó en el anarquismo, más tarde acudió a Rusia, de donde eran originarios, a la llamada de la revolución, militando en el partido bolchevique llegando a ocupar cargos en el Komintern, para después posicionado en la oposición de izquierda, debido a lo que fue detenido en 1933, siendo liberado tres años después debido a la campaña internacional promovida por Andre Gide, Romain Rolland; ya en libertad tomó contacto con Trotski, del que separó con rapidez. Murió en un taxi en Ciudad de México, como la fotógrafa Tina Modotti, a quien por cierto Serge no miraba con buenos ojos….todo da por pensar que en la capital mexicana no era recomendable tomar un taxi al menos para ciertas personas. Todos estos cambios en su militancia, que parecía asemejarse a lo que Aristóteles decía del ser, ya que la revuelta como el ser se dice de múltiples maneras, lo que hizo que fuera atacado por tirios y troyanos: uno considerándole un traidor, otros un estalinista redomado, además los de más allá usaron para definirle otras lindezas nada amables.

Ocho pasos son recorridos por el libro que se centra en los años de juventud de Serge, tiempos anarquistas que no han sido tratados de manera especial, lo que hace Claudio Albertani es precisamente, reparando la injusticia, presentar estos años, comenzando con un capítulo en el que aclara el proyecto de escribir sobre el tema, una y otra vez abandonado, dándose la casualidad del hallazgo de diferentes materiales del propio Serge facilitados por Vady, y otras personas que trataron con el retratado.

Claudio Albertani echa la vista atrás, hurgando en el pasado de los padres de Victor Serge, y ello le sirve para ofrecer una panorámica de cuál era la situación de ebullición en Rusia, presentándose las fuerzas en escena, y retratándolas: socialistas revolucionarios, nihilistas, populistas, sus organizaciones y algunos atentados seguidos de detenciones y penas de muerte. Algunas derivas dejan ver algunos tiras y aflojas en la primera internacional, y los representantes de las dos fracciones enfrentadas: Bakunin y Marx, del mismo modo que asoman algunos militantes del partido socialdemócrata ruso como Vera Zasúlich. Plejanov y, por supuesto, Validmir Illich Ulianov.

La carrera de rebeldía se inicia en Bélgica, en donde Serge, dejado de la mano de dios, se busca la vida, decidiendo no cursar estudios reglados sino convertirse en una autodidacta, leyendo todo lo que cae en su mano, desde Émile Zola a Pietr Kropotkin, Gustave Faure y compañía, sin obviar los clásicos rusos, a esta apertura de horizontes ayudará el establecimiento de unos amigos, constituyendo la banda de los cuatro, a modo de un armonioso falansterio, organizando conferencias sobre el amor libre, cultivando legumbres y elaborando distintos productos de cerámica, con el sello anar. Ciertas amistades, con Raymond Callemin -Raymond la Science- y con la anarquista Rirette Maîtrejean (1887-1968) va a suponer que se le involucre con la banda de Bonnot, en grado de cerebro del grupo, siendo detenido y juzgado por la justicia francesa; fue su primera detención a la que más tarde seguirían otras; vemos los avatares de su encierro y las compañías forzadas, si bien afirma que en bastantes humanos brillan destellos divinos. Junto a la compañera nombrada, Rirette, se convirtió en animador de la publicación l´anarchie; ella le impulsó a la lectura de Max Stirner, lo que -según Albertani, vino a desembocar en la tendencia individualista solidaria de Serge; a las relaciones entre esta mujer y Serge se dedican unas páginas que además de ver la estrecha relación e influencia que la mujer tuvo sobre Serge, rescata la figura de la brillante militante anarquista.Tras verle viviendo en los márgenes de Bruselas, vinieron los de París es seguido en sus andanzas parisinas, donde ya en prisión, la trituradora, donde permaneció entre 1912 y 1917, le vemos en la Barcelona obrera e insurrecta, en situación pre-revolucionaria.

Claudio Albertani nos descubre al joven rebelde, ajeno a cualquier espíritu gregario, en sus años del formación en la lucha, ofreciendo de paso un detallado retrato de aquellos años de florecimiento del anarquismo, y las divisiones que se daban en su plural seno, mostrando la reivindicación de necesaria consonancia entre los medios y los fines, ya que según afirmaba las bellas ideas por las que se luchaba no debían empañarse con medios brutales, oponiéndose al odio y a solucionar las cosas por medio de bombas.

Las páginas de la obra se pasan con avidez ya que no hay momentos de relleno, sino que en todas las páginas irrumpen las ideas y la fuerza del personaje y su medio, sin que ello suponga, por supuesto, superficialidad, sino que la abundancia de rigurosa información queda plenamente integrada en el relato que nos presenta a un rebelde, un refractario que no temía disentir de las ideas de la sociedad bien pensante.

La Jornada, 17 novembre 2025

Lectura apasionante la de Le jeune Victor Serge, de Claudio Albertani. Ensayo y biografía novelados y novelescos, el autor nos regala un panorama vivo de finales del siglo XIX y buena parte de siglo XX entre Bruselas, Moscú y México, principales puntos del itinerario internacional vivido por Victor Serge, el progenitor de Vlady.

Traducido del español al francés por Christian Dubucq, la editorial Libertaria publica el primer tomo de Le jeune Victor Serge subtitulado Rebelión y anarquía: 1890-1919”.

“Conocí a Vlady, escribe Albertani, uno de los grandes pintores de la segunda mitad del siglo XX en México, por un extraño concurso de circunstancias. Hacia enero de 1991, leía una biografía de la fotógrafa Tina Modotti, la controvertida militante comunista de origen italiano que vivió y murió en México. Heroína frágil y enigmática, me interesaba apenas, no más que su relación con Vittorio Vidali, alias Comandante Carlos, personaje funesto, ejecutor de los crímenes de Stalin en España. Sin embargo, el autor, mi amigo Pino Cacucci, tiene, como yo, una formación libertaria, y su libro me proporcionó una reconstitución interesante de los años 1920, 1930 y 1940 en México, en Alemania, en España y en la Unión Soviética.”

“Una tarde de enero, en Tepoztlán, en el estado de Morelos, me hallaba en la tienda de artesanía de Patricia Barreto, madre de mis hijos. Sumido en la lectura de esta biografía y a punto de terminarla, noté, entre las fotos del libro, dos fotografías de Vlady. Vestía la camisa característica rusa con el cuello corto y una gorra a la Lenin, traía anteojos en carey, llevaba los cabellos canosos bastante largos. Estaba ensimismado en mis pensamientos cuando de pronto un hombre de cierta edad, de estatura mediana, cabellos largos, ojos claros penetrantes y bigote, entró en la tienda. Vestido como en las fotos que acababa de ver en el libro: camisa rusa, gorra un cinturón del que colgaban lápices y pinceles. Sorprendido, aunque no tenía la menor duda, lancé:“–¿Usted es Vlady?“–Sí, respondió con indiferencia.“–Es un gran honor para mí encontrar al hijo de Victor Serge –balbuceé.“Vlady ni se esperaba tal respuesta, sobre todo en un lugar tan improbable. Alzó las cejas y me escrutó con una de esas miradas que sondean el alma de su interlocutor.

“–¿Qué sabe usted de Victor Serge?”

La respuesta a esta pregunta son las 424 páginas de Le jeune Victor Serge, escritas por Claudio Albertani, nacido en Milán en 1952, militante libertario y periodista, profesor de historia contemporánea en la Universidad Autónoma de la Ciudad de México, país donde reside desde 1979.

Su lectura es apasionante, sin duda, porque fue un libro escrito con pasión. Al ir leyendo sus páginas y ver evolucionar al joven Victor Serge, me vinieron a la memoria otras lecturas de biografías y, sobre todo, de algunas autobiografías: las de los jóvenes James Joyce y su Retrato de un artista adolescente; la del alumno Kundera; los primeros juegos del narrador de En busca del tiempo perdido, de Marcel Proust, en los Champs-Elysées. Libros, todos éstos, sobre la vocación de escritor, y, como señala el mismo Proust, personajes que pueden parecer verse a través de un microscopio, tanta es la minucia descriptiva, en realidad personajes que sólo son visibles a través de las lentes del telescopio.Le jeune Victor Serge es el relato de la vocación del futuro revolucionario. Biografía política apasionante que se lee como novela: “El porvenir me aparece con más posibilidades que las entrevistas en el pasado. Con una condición, imperativo categórico: nunca renunciar a defender a los hombres contra los sistemas que planifican la aniquilación del individuo”.

Estudio de un joven anarquista, cómplice de la Bande à Bonnot, coanimador del periódico L’Anarchie con su compañera Rirette Maitrejean. Descripción de las márgenes políticas de Bruselas y París, así como de los sótanos de las prisiones francesas. Biografía realista que se lee como una novela.

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